Descifrando la mente masculina (Parte I)

Descubrir en lo que piensan los hombres.

Cuando pasas tiempo con hombres, te encuentras hablando de futbol y hasta entrando a quinielas. Incluso nos ponemos a ver programas de tv para machines, por ejemplo, el otro día vi uno en el que hicieron un concurso de adivinar de quién eran las nalgas que se mostraban en imágenes y, sin ver el rostro de la chica, la mayoría sabía a quién pertenecían. Eso irremediablemente evocó al concurso del programa de Chabelo en los ochenta en el que pasaban personitas que apenas caminaban, hacían una especie de pasarela descalzos tras bambalinas  y sus papás debían adivinar cuál de ellos era su hijo viendo únicamente sus piernas.

 

Lo que noté es que los hombres tienen más ubicados los traseros de las mujeres, que los papás los piecitos de sus crías. Y está bastante claro el motivo: finalmente los padres tienen pocos meses de conocer a sus pequeños, mientras que a las estrellas de televisión las hemos visto por años, con poca ropa o sin ella.

 

Curiosamente no me sentí ofendida viendo el programa, no soy feminista, cada quien su esparcimiento. Al contrario, fue ilustrativo porque cada vez me queda más claro ?y ya va siendo hora? de lo que hablan los hombres cuando se juntan, lo que les gusta y les interesa.

 

Trabajar en una revista para caballeros es todo un reto, sigo descifrando cómo funciona la mente de los hombres. Todo parece indicar que es más sencilla de lo que pensamos, las rebuscadas somos nosotras. A ustedes hay que hablarles de deportes, de nalgas o de tetas (à la carte), de datos curiosos y estadísticas que poco nos importan a las mujeres y de libros cuando tratamos con intelectuales.

 

Ya en últimas fechas he ido afilando mi apreciación por las mujeres guapas, aclaro que desde la estética, no pateo con las dos piernas. He aprendido a verlas de manera distinta, meramente visual. Hay unos cuerpos monumentales. Me consta que existen esos cueros, las hemos publicado en Noyola y no son resultado de largas sesiones de Photoshop. Además, me ha tocado editar las biografías de estas mamis que parecen irreales y les cuento que tienen hijos, profesiones, sueños, negocios, sentido del humor y por supuesto, un buen par de tetas.

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