Rafael Acosta fue delegado de Iztapalapa, puesto que dejó en medio del escándalo en favor de Clara Brugada, pero planea su regreso a la política. Acosta es mejor conocido por su banda en la cabeza y su alias: Juanito.

Yo espero que nos vaya bien a todos, lo veo un poco difícil por los nuevos impuestos y la Reforma Hacendaria, pero ojalá que haya oportunidades de trabajo, que haya más seguridad, la gente tiene miedo de salir de su casa.

En el plano más personal, te pido que nos vaya bien a todos, en especial a mi familia y a mí; que yo tenga más oportunidades en la televisión, porque el 50% de lo que me pagan es para ayudar a la gente, así lo hice con el reality show La isla. Por cierto, Ricardo Salinas Pliego me dijo que después de que me expulsaron, el rating se vino a abajo… y sí lo creo.

El dinero que yo gano ?poco o mucho y a lo mejor haciendo el ridículo? es para darle de comer a la gente, una despensa chiquita, lo que sea; lo que regalan los políticos es de nuestros impuestos, lo que yo doy viene de mi bolsillo.

Quiero ser delegado de Iztapalapa en 2015, estamos trabajando para ganar nuevamente, sé que tengo el triunfo asegurado, sólo le pido a Dios que me dé salud. No voy ni por el PT ni por el PRD, los dos partidos que me traicionaron, los que apoyaron a la mafia de Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard, que me atacaron con todo y mandaron a quemar mi casa. Puedo postularme como candidato ciudadano o hay varios partidos que me quieren, como el Verde, el PAN o Nueva Alianza. En su momento decidiré si voy solo o en coalición.

En enero voy a abrir mis oficinas de gestión de servicio en Iztapalapa, a ver si no pasa lo de hace tres años y me las mandan a quemar. Estoy seguro que fue la gente de la Resistencia Civil Pacífica, que de pacífica no tiene nada. Me tiene miedo porque no me humillé ni me hinqué ante ellos. Soy guadalupano y siempre le pido por todos, hasta por López Obrador, para que lo haga cambiar de mentalidad por el bien del pueblo de México.

También te pido porque me case con mi novia Aidé, la maestra de inglés que conocí hace unos meses en un evento en un hotel de la ciudad de México. Es una chiquilla hermosa, la amo, la quiero, está bien chiquita en edad (tiene 23 años y yo, 55) pero no importa porque en el amor no hay edades, ¿verdad? He tenido muchas novias, pero ninguna me había llegado al corazón como ella: hermosísima, buena onda, siempre me pregunta en dónde ando o qué hago, se preocupa por mí. Nos queremos casar el 14 de febrero próximo en el Zócalo del DF. Si no me lo prestan, que la gente llegue. No me puedo casar por la Iglesia, porque ya lo hice, pero mi amigo, el cardenal Norberto Rivera, aceptó darnos la bendición en la Catedral. Me gustaría que fuera la fiesta del pueblo, la boda del milenio.

También pienso en tener más hijos, no creas (tengo dos, a uno me lo mataron en la lucha social). Si esta chica quiere, cómo no, con mucho gusto. Yo todavía puedo, ya platicaré con ella, ¿por qué no? Si ella me dice: ?Juanito, quiero tener un hijo tuyo?, pues adelante.

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