Traté de convencer a Stanley Kubrick de no contratar a Jack Nicholson para The Shining

Emilio D’Alessandro fue el asistente y amigo del legendario director de cine Stanley Kubrick durante más de 30 años. D’Alessandro, ex piloto de carreras, comenzó a trabajar con Kubrick en la película A Clockwork Orange de 1971, y continuó ayudando al director hasta el final de su carrera. D’Alessandro, un habitual en los rodajes de películas y un agudo observador de los métodos idiosincrásicos de Kubrick, compiló sus reflexiones y anécdotas en una memoria fascinante, Stanley Kubrick and Me: Thirty Years at His Side (2016).

En un extracto exclusivo, D’Alessandro comparte sus recuerdos de haber trabajado en la aterradora adaptación de The Shining de Stephen King, de cuando conoció a Jack Nicholson, y el entendimiento inmediato del director de que Nicholson era perfecto para el papel.

Jack Nicholson, una de las estrellas más grandes de Hollywood, interpretó el papel principal en The Shining. Me lo encontré por primera vez cuando fui a la oficina de Stanley una mañana para entregar algunos documentos urgentes de Warner Bros. Seguí la regla de Stanley sobre entrar a sus habitaciones: “Llamen y entren sin esperar una respuesta”. Cuando abrí la puerta, estaban sentados en los sillones hablando.

“Este es Emilio”, le dijo a Jack. “Es mi chofer privado. Él cuida mis cosas”.

Traté de convencer a Stanley Kubrick de no contratar a Jack Nicholson para The Shining
Emilio D’Alessandro y el editor Ray Lovejoy en el set
Imagen de Arcade Publishing

Jack se levantó, y cuando estuvo frente a mí, sonrió y se inclinó ligeramente. Extendí mi mano, y él la estrechó vigorosamente como lo hacen los estadounidenses. Stanley retomó la conversación donde la había dejado, y Jack volvió a sentarse. Dejé la carta de Warner y fui a buscar algo de beber. Stanley siguió hablando y mirando a Jack, pero Jack me estaba viendo. Me observó mientras me movía por la oficina, organizaba documentos, ordenaba montones de papeles y ponía libretas y cuadernos en los cajones.

“Tienes mucha suerte”, le dijo Jack a Stanley cuando salía de la habitación en silencio. “Deberías ver el desorden en mi oficina”.

Nicholson parecía una persona tranquila y amable, y los dos parecían levarse muy bien. Habíamos hablado de Jack unos días antes, cuando Stanley Kubrick me había anunciado que llevaría el papel principal en la película. Solo lo conocía por su nombre.

“¿Qué piensas? ¿Te gusta Jack?”, me preguntó.

“Bueno, no lo sé… ¿No es él un poco…? ¿No sería mejor si tomaras al otro actor, uno que me gusta mucho… cómo se llama?”.

“¿Quien?”.

“El que hace todas las películas de la policía… ¡Charles Bronson!”.

Stanley me miró impasible. “¿Y por qué Charles Bronson, exactamente?”.

“Porque me gustan los papeles que hace. Él es bueno, ¿no es así?”.

“No es lo que necesito”.

“Todo acerca de Jack es perfecto para este papel: su expresión, incluso la forma en que camina. No necesita nada extra para interpretarlo. Ya está todo dentro de él”.

Unas horas más tarde, volvió al tema y trató de explicar por qué había elegido a Nicholson: “Verás, todo acerca de Jack es perfecto para este papel: su expresión, incluso la forma en que camina. No necesita nada extra para interpretarlo. Ya está todo dentro de él. Ni siquiera necesita entrenamiento para hablar como lo hizo Ryan [O’Neal] para el acento irlandés”. Y era cierto: no había mucha diferencia entre Jack Nicholson fuera del set y en la película. Todo lo que necesitaba era la pequeña chaqueta de terciopelo que Milena [Canonero] le había comprado, un poco de maquillaje, el cabello cepillado rápidamente y, voilà: era Jack Torrance. Día tras día, fue impecable. Nunca se equivocó y siempre tuvo un enfoque profesional y colaborativo. Escuchó a Stanley e hizo lo que le pidió.

En realidad, hizo incluso más de lo que se le pidió que hiciera: después de haber hecho una escena de la manera que Stanley la quería, pidió otra toma porque había tenido una idea. Solo unos pocos días después de comenzar el rodaje, me di cuenta de que estaba completamente de acuerdo con Stanley cuando dijo que Jack había nacido para interpretar esa parte. Jack también se dio cuenta de esto, y disfrutó cada minuto.

Traté de convencer a Stanley Kubrick de no contratar a Jack Nicholson para The Shining
Dos Polaroids de Danny Lloyd en el set
Imagen de Arcade Publishing

Shelley Duvall, su compañera, me pareció un poco vulnerable. Cuando la conocí, acababa de terminar su entrevista en la oficina de Stanley Kubrick. Me recordó a Olive Oyl en las caricaturas de Popeye: era increíblemente delgada y sus brazos colgaban a los costados. [La hija de Stanley] Vivian también estaba en la oficina ese día, y recuerdo haber notado que Vivian era la única persona a la que Shelley sonrió. Era como si, a diferencia de los demás, Vivian no la intimidara. Marisa Berenson [estrella de Barry Lyndon] me había dejado una impresión completamente diferente. Incluso si ella había estado un poco preocupada por conocer a Stanley Kubrick, todavía estaba feliz de hablar conmigo de una manera amistosa y cordial. Shelley apenas había saludado. No pensé que ella y Jack pudieran ser el uno para el otro. ¿Podría ser ese el efecto que Stanley estaba buscando?

Vía Esquire US

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